Nuestra Historia

Desde su inicio, el Clásico del Caribe ha cautivado la atención de los hípicos caribeños. Año tras año, los mejores caballos de tres años de edad miden fuerzas buscando la gloria para el país que representan. Conquistarla se ha convertido en una obsesión para jinetes, entrenadores, dueños y criadores.

Sin embargo, sus comienzos fueron lentos. Desde la concepción del evento hasta su primera celebración, transcurrieron trece años. Todo comenzó en el 1953 cuando el lng. Ramón Llobet Jr. le presentó al periodista Luisín Rosario, la idea de celebrar una carrera con los mejores potros de tres años provenientes de Venezuela, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. El proyecto gustó y no podía venir en un mejor momento, pues el hipismo puertorriqueño pasaba por su trayectoria más gris. La jugada del “Pool” apenas llegaba a los $10,000 y en la mayoría de las ocasiones las tribunas lucían desiertas. Hacía falta algo impactan te para revivido. La opinión general era que un evento de tal magnitud levantaría tanto el deporte como el entusiasmo de la fanaticada.

Sin perder tiempo, el Lic. Miguel Parga, Director de la Comisión Hípica Insular, citó a todos los componentes de la industria hípica a una reunión a celebrarse el 25 de mayo de 1953, en sus oficinas. Ya el evento tenía nombre, Carrera lnteramericana. Luego de un intenso intercambio de opiniones, se tomó la decisión de no celebrar la carrera porque Puerto Rico no contaba con las facilidades necesarias para recibir tantos visitantes. Solo había dos hipódromos operando, Quintana y Las Casas, que fueron inaugurados en 1923 y 1924, respectivamente. Ambos estaban obsoletos y eso fue razón suficiente para abandonar la idea.

En el 1957, se inauguró el Hipódromo El Comandante. Ubicado en Carolina, la moderna planta era sumamente espaciosa y vistosa, y contaba con todos los adelantos y facilidades.

Fue entonces cuando Rosario vio la gran oportunidad para organizar el evento; y en 1959, revivió la idea de Llobet J r. Le presentó el proyecto a la alta gerencia de la empresa operadora del nuevo hipódromo, la “San Juan Racing Association”. En respuesta le indicaron a Rosario que hiciera todas las gestiones necesarias para la realización del evento.

El reconocido periodista comenzó a viajar por los países del Caribe buscando apoyo y se convirtió en el principal propulsor de la carrera. Los cronistas Eladio Secades, de Cuba, y Abelardo Raidí, de Venezuela, fueron de gran ayuda. Ambos utilizaron sus muy leídas columnas para difundir la idea del clásico por todo el Caribe. Fue precisamente Venezuela el primer país en aceptar la idea y su respaldo fue sumamente importante porque contaba con un hipismo sólido y reconocido como uno de los mejores en toda América Latina.

En 1964, se establece en Puerto Rico el Comité de Clásicos integrado por representantes de la industria hípica del país. El mismo era presidido por el Lic. Abelardo Ruiz Suria (Junta Hípica) y sus miembros lo componían lrwin M. Tress (San Juan Racing Association), lng. Ramón Llobet J r. (Asociación Hípica de Puerto Rico), Luisín Rosario (Cronistas Hípicos), Carlos A. Maros (Asociación de Criadores), Gonzalo Combas Sancho (Secretario) y el Dr. Ricardo Alegría (Instituto de Cultura Puertorriqueña).

El 1ro de octubre de ese mismo año, el Comité aprobó una resolución estableciendo la celebración de la carrera que se conocería como el Clásico Internacional y del Caribe. La misma se correría a la distancia de 1 milla 1/8, con premio de $30,000 para ejemplares de tres años provenientes de Colombia, Jamaica, México, Panamá, Trinidad, Venezuela y Puerto Rico. A pesar de su apoyo inicial, Cuba no participó porque al advenir la Revolución Cubana en 1959, la Antilla mayor se desvinculó de los eventos deportivos profesionales en la región. La República Dominicana sería aceptada más adelante. La fecha programada para la primera edición fue el 26 de junio de 1966, un día después de la clausura de los X  Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Puerto Rico del 11 al 25 de junio. La carrera fue todo un éxito. El campeón venezolano, Victoreado, conquistó la primera edición y de ese día en adelante, el hipismo caribeño cambió para siempre. Desde entonces se han celebrado cuarenta ediciones del Clásico del Caribe y es la carrera más rica de América Latina con un premio que asciende a $300,000.

Son múltiples las gestas realizadas que han enriquecido el hipismo caribeño y se han estrechado los lazos de hermandad entre todos los países que componen la Confederación Hípica del Caribe. Hoy día, el Clásico del Caribe, junto a la Copas Confraternidad, Dama del Caribe y Velocidad, componen la Serie Hípica del Caribe. Durante estas celebraciones, el intercambio cultural, el colorido y el entusiasmo de los países participantes hacen de esta Serie un acontecimiento sin par.

Y una tarde soleada del 26 de junio de 1966 se hizo realidad un hermoso sueño forjado en 1953…

Del libro “Historia Clásico del Caribe”, del autor Jorge Colón Delgado